Machu Picchu: Simplemente espectacular

Subiendo la montaña: al que madruga Dios lo ayuda

Despertamos a las 4 am para tratar de estar en Machu Picchu a las 6 am, en cuanto abrieran las puertas ya que nos habían dicho que ver el amanecer desde arriba no tenía precio. Nos vestimos, nos pusimos los bolsos al hombro y salimos a buscar el desayuno que abría a las 4.30 am. La persona encargada llegó un poco tarde y nos sirvió pan con mantequilla y mermelada y un poquito de café. Una vez desayunados estábamos listos y a las 4.55 am estábamos saliendo del hostal rumbo a la ciudad sagrada. Una vez más usamos las linternas de los celulares y llegamos después de que abrieran las puertas de acceso.

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Esta bitácora de viaje corresponde al Capítulo 7 de
Sudamérica con 500 dólares

Capítulo anterior:
De Cusco a Machu Picchu sin tren (ni tours)

Como aún era temprano, decidimos subir la montaña a pie, ya que “no era muy lejos”, y además así nos ahorrábamos los 10 dólares del autobús que hacía el recorrido. La verdad es que , para mi la subida fue eterna, con unos escalones enormes y varios mini-barrancos de tierra. Sin embargo, las vistas a medida que subíamos eran impresionantes, lo que me daba ánimo y fuerza para seguir subiendo y para no pensar en que tenía “la lengua afuera”. Para mi sorpresa, nos encontramos otra vez con la abuela peruana de la van de Cusco con sus dos nietos, y adivinen qué: ¡También estaban subiendo a pie como nosotros! Así que, si una señora de 60 años puede subir, ¿por qué yo no podría?

Finalmente, luego de más de una hora de subida, por fin vi a lo lejos la entrada a Machu Picchu. ¡Había llegado! Lo primero que hice fue ir a los únicos baños que existen (al lado de la entrada), pagando el correspondiente “peaje” de 1 dólar (3 soles). Después, fui hasta la entrada, presenté el boleto que había comprado el día anterior junto con el pasaporte, y de la emoción tan grande que tenía se me olvidó algo importantísimo: ¡Sellar el pasaporte con el sello especial de Machu Picchu! Ellos normalmente no lo hacen, pero si les pides te colocan un sello que me habían contado que es muy lindo.

 

Entrando y admirando la belleza de Machu Picchu

Al entrar quedé estupefacto. En fotos es hermoso pero en persona es impresionante. Se respira paz y tranquilidad, es increíble que esa ciudadela haya estado intacta por más de 500 años.

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Las terrazas de cultivo estaban perfectamente cuidadas y en varias de ellas habían llamas

Seguimos subiendo hasta tomarnos fotos panorámicas desde distintos puntos. Al fondo la montaña Wayna Picchu. Para conseguir tickets para subirla se deben combrar con mucha anticipación por internet.

El Puente Inca: Caminando al borde del precicipio

Seguimos caminando y caminando hasta llegar a uno de los puntos extremos de Machu Picchu: el puente inca. Aquí me acordé de la película Las Locuras del Emperador y lo intrincadas que se veían las montañas. Bueno, la vista desde el puente inca es algo casi de otro mundo.

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Más de dos mil metros de precipicio, todavía no me imagino cómo los antiguos incas pudieron construir muros de piedra fijados a la montaña para poder subir por ahí, cual pared de escalada. ¿Cómo subieron las piedras enormes y lisas que usaron en toda la ciudadela? ¿Cómo lograron unirlas sin una gota de cemento y hacer que permanecieran en pie desde el siglo XV? Impresionante, impresionante e inentendible desde todo punto de vista.

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Les advierto que el puente inca es uno de los puntos más peligrosos de Machu Picchu, así que cualquier imprudencia podría significar caer al vacío a una muerte segura. ¿Cuántos incas habrán muerto al escalar esa montaña hasta ese puente y caer al vacío? Pero eso sí, las fotos logradas aquí son un espectáculo.

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Patrimonio Mundial de la Humanidad

Posteriormente nos regresamos hasta la puerta del sol y luego nos sentamos un rato en una de las altas colinas a observar lo imponente de la ciudad. El mantenimiento y amor que le pone el gobierno peruano y la UNESCO es digno de admiración. Yo no sentí en ningun momento estar en unas “ruinas”, sino en una de las obras de aruitecuta más prodigiosas que jamás haya realizado el ser humano

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Una anécdota que aprendí es que en los Patrimonios de la Humanidad está prohibido realizar cualquier acción que pueda dañar así sea muy levemente el estado del sitio.

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Es el caso que entre los 3 empezamos a tomarnos fotos saltando con la montaña al fondo, hasta que justo cuando llegó mi turno se nos acercó un oficial a decirnos que estaba prohibido saltar. ¡Qué mala suerte! Pero después entendí que tenía razón, cualquier vibración en el suelo puede ocasionar daños más abajo y es preferible prevenir que lamentar.

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En ese momento Iván se acordó que tenía el Libro de Lonely Planet sobre Machu Picchu, así que lo sacó y empezamos a leer mientras señalábamos desde lo alto las distintas localizaciones que veíamos en el libro. Sin embargo, debo reconocer que un gran error fue no haber contratado un guía. Machu Picchu es tan grande que no es igual recorrerlo por tu cuenta a hacerlo con un guía que te cuente la historia de cada uno de los sitios que vayas visitando. Yo de vez en cuando trataba de parar la oreja cuando pasaban los guías con otros grupos de turistas.

La plaza principal del santuario de los incas

De allí empezamos a bajar hasta las fuentes, el reloj de sol, el templo del cóndor y la plaza principal, donde por primera vez tuve la oportunidad de abrazar a una llama. Eso sí, pude hacerlo luego de perseguirla por un buen rato y porque se había salido de su terraza.

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Los oficiales no permiten que ningun turista ingrese a las terrazas. Finalmente, a las 11 de la mañana tuve que decirle adiós a Machu Picchu y a mis queridos amigos colombianos: Angélica e Iván. Ellos se quedarían hasta el otro día pero yo tenía que seguir camino. El autobús de Hidroeléctrica partía a las 3 pm y debía darme prisa para desandar todo el camino.

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Regresando a Hidroeléctrica: (Re)Comienza la caminata

Saliendo de Machu Picchu tomé la decisión de no bajar la montaña caminando, principalmente por el factor tiempo y pagué 10 dólares por un trayecto de 5 minutos. Pero bueno, de haberlo hecho caminando me hubiera tardado 40, además de que hubiera llegado exhausto para la caminata de 3 horas hasta Hidroeléctrica. Le pedí al autobús que me dejara en la encrucijada de las vías del tren y volví a realizar mi caminata desde Aguas Calientes a Hidroeléctrica. Pero como esta vez tenía prisa, casi no me detuve y me tardé 3 en vez de 4 horas.

Siguiente capítulo:
Vuelta a Cusco y entrada a Bolivia

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