De Quito a Lima: Peripecias del desierto peruano

Salida de Quito: Con el reloj en contra

Cuando llegué al Terminal Quitumbe de Quito no podía creer lo que estaba viendo: eso parecía un aeropuerto! Enorme, limpio, moderno, iluminado. El mejor terminal de autobuses que he visto, comparable desde mi punto de vista hasta con el mismísimo Grand Central Station de Nueva York.

Esta bitácora de viaje corresponde al Capítulo 3 de
Sudamérica con 500 dólares

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Quito: Ciudad de patrimonio y volcanes

Me di prisa y busqué las taquillas que decían Guayaquil. Pregunté en las primeras dos y la respuesta era: No hay hasta mañana por la mañana. Yo sabía que no podía esperar. El bus de Guayaquil a Tumbes salía a las 7 am y el trayecto hasta allá era de 8 horas. ¡Tenía el tiempo contado! Finalmente encontré un bus en la empresa Imbabura que salía a las 11 pm. Significaba que llegaríamos a Guayaquil a las 7.30 am. Y el autobús a Tumbes salía a las 7.20 am!

Quito-Autobuses electricos

Era imposible, una locura. Pero nada, decidí arriesgarme y pedirle a Dios porque el autobús llegara antes de la hora y pudiera tomar el siguiente en el terminal de Guayaquil. En este punto debo explicar el por qué tuve en este viaje varios momentos corriendo contra el tiempo. Para el viaje por Suramérica tenía solo 3 semanas y sabía que las distancias entre las ciudades eran enormes. Perdería días enteros trasladándome de un lugar a otro. Por ende, tenía que rendir el tiempo al máximo, “como estirar un chicle”.

A las 11 en punto me monté en el autobús y me quedé dormido todo el camino, despertando a las 6.30 am cuando estaba amaneciendo y… milagrosamente estábamos entrando a Guayaquil (Igual en mi mente tenía un Plan B. Si no lograba agarrar el siguiente autobús a Tumbes, tendría que pasar el día en Guayaquil, dormir en el terminal de buses y agarrar el del día siguiente (Habían otros horarios de buses a Tumbes, sin embargo el problema radicaba en que Tumbes era solo una parada intermedia para el bus final a mi siguiente destino: Lima. Y los autobuses Tumbes-Lima tenían 2 horarios: a la 1 y a las 4 pm).

Truco para ahorrar: Buses directos vs. buses por tramos

¿Por qué no agarré un bus directo Quito-Lima en vez de complicarme la vida haciendo Quito-Guayaquil-Tumbes-Lima? La respuesta es sencilla: el precio. Uno de los secretos o trucos que me permitió realizar todo el viaje por Sudamérica con mi presupuesto inicial de 500 dólares fue el realizar largos trayectos por tramos. En ocasiones obtuve ahorros hasta del 60% respecto al precio de un autobús directo al destino final. Por ejemplo, si hubiera agarrado un bus Quito-Lima directo, el boleto me habría costado unos 100 dólares. Haciéndolo por partes, tuve un gasto final de 50 dólares.

Llegada a Guayaquil

El caso es que milagrosamente llegamos a las 7 de la mañana al terminal de Guayaquil y de inmediato agarré mi maleta y salí corriendo a comprar el boleto a Tumbes, para el bus que salía a las 7.20 am. Conseguí la taquilla, compré el boleto y pegué otra carrera hasta que finalmente me monté en el bus. “Ahora sí”, pensé, “¡Perú allá vamos!”

Tumbes-Autobus frontera entre Ecuador y Peru

El bus Guayaquil-Tumbes me costó 10 dólares con la compañía CIFA y tuvo una duración de 6 horas. Lo poquísimo que pude ver de Guayaquil desde el bus me encantó, especialmente la inmensidad del Río Guayas. De allí atravesamos el sur de Ecuador por unas carreteras llenas de sembradíos de bananas. Finalmente, después de 4 horas de viaje llegamos a la frontera con Perú.

Frontera Ecuador-Perú: Una grata sorpresa

Debo reconocer que esta frontera me sorprendió muchísimo, ya que había leido en internet que esa era una de las fronteras más complicadas y desordenadas de Sudamérica. Sin embargo, no sé si es que hicieron una remodelación profunda antes de que yo fuera o qué pasó pero les digo que ha sido la frontera más organizada y fácil de cruzar que tuve en todo el viaje. Al punto de que a diferencia de las otras fronteras, el autobús ingresó hasta el módulo de sellado del pasaporte, nos bajamos y entramos en una misma oficina con aire acondicionado y 2 colas: una para sellar la salida de Ecuador, y posteriormente otra para sellar la entrada al Perú. Sí, todo en una misma oficina, sin tener que cruzar a pie ningún puente internacional ni nada por el estilo.

Tumbes-Frontera entre Ecuador y Peru

En menos de 20 minutos estábamos listos, nos montamos en el bus y nos fuimos. Hasta me dio tiempo de tomarme una foto con el logo inmenso de Perú (Hay uno en cada frontera). Ellos sí que saben manejar muy bien su marca país.

Tumbes: Un pueblito con encanto

Una vez en territorio peruano anduvimos hora y media mas hasta que el autobús llegó a Tumbes e informó que seguiría su camino para aquellos que desearan llegar a Piura y Máncora (Las localidades turísticas de playa del norte de Perú). En cuanto me bajé de un autobús se me acercó un moto-taxista a ofrecerme ayuda (no sé cómo pero la gente detecta cuando uno no es de un sitio). Le dije que estaba bien y lo primero que me preguntó fue: ¿Trae soles consigo? Le dije que no, y el me ofreció llevarme a un sitio para cambiar algunos dólares por soles.

Tumbes-Mototaxi

Me monté en su motoneta-taxi (Porque es una moto con una adaptación estilo carruaje, como las que se ven en las películas de la India) y me dio una vuelta por el pueblo hasta que llegamos con un señor al que le cambié 100 dólares a soles. ¿Que por qué confie tanto en ese moto-taxista? La verdad porque me inspiró confianza. Si bien cuando uno viaja, y más si estás viajando solo hay que extremar las precauciones, creo que no se puede perder tampoco esa confianza en el ser humano y su capacidad de ayudar a otros. Hasta ahora, gracias a Dios esa capacidad de ser abierto y confiar en desconocidos me ha abierto muchas puertas.

Después de cambiar le pregunté cuáles eran las líneas que tenían los boletos más económicos para ir a Lima, así que fuimos a Civa y a Oltursa, pero en ambas se habían acabado las tarifas económicas y quedaban solamente las de “clase imperial” a un costo muy alejado de su presupuesto. Le volví a decir que si no conocía otra empresa, así fuera de autobuses sencillos y se acordó de otra: Flores.

Llegamos, me bajé y pregunté si había para Lima. Me dijeron que sí, que para las 4 de la tarde y por tan solo 90 soles! Bingo! Me devolví a la motoneta, bajé mis cosas y le pagué 10 soles al señor (Sólo 3 dólares por todo ese recorrido!). Eran las 2 de la tarde, por fin tendría 2 horas libres para descansar en medio de todo aquel ajetreo y cambio de autobuses.

Tumbes-Mototaxi cruzando el rio

De pronto me di cuenta que tenía casi dos días sin bañarme, así que me acerqué al baño del terminal y vi que ofrecían servicio de ducha! (Pagando 1 dólar logré acceder tanto a la ducha como a la poceta, así que estaba hecho). Por supuesto la limpieza e higiene de ese baño dejaba mucho que desear, pero nada: o me bañaba o me bañaba. Me bañé, me cambié de ropa y listo, era otra persona!

Después de eso lo lógico era buscar dónde almorzar y resulta que al lado del terminal de Flores había un pequeño restaurant, donde por 10 soles me sirvieron un rico almuerzo. ¿Qué quiere de beber: Inca o Coca? ¿Inca, qué es eso? Le pregunté yo. Ella me mostró una botella con un refresco de color amarillo y allí por primera vez probé la famosa Inka Cola peruana, el principal refresco de ese país. Y confieso que durante toda mi estadía en el Perú casi que no pedía otra cosa de tomar, de lo bueno que me pareció este refresco.

El desierto y las playas del norte de Perú

Se hicieron las 4 de la tarde y nos montamos en el autobús. Solo 19 horas me separaban de Lima y de la segunda cama en la que me acostaría después de 6 días de viaje desde que salí de Caracas. El bus salió puntual y de inmediato empecé a quedarme absorto viendo por la ventana: de un lado tenía el desierto del norte peruano y del otro lado veía el mar, la costa del Océano Pacífico en todo su esplendor. Parecía un niñito cambiándome de asiento una y otra vez para disfrutar la vista de ambos paisajes, uno a la derecha y otro a la izquierda.

Desierto del norte del Perú 3

Como a las 2 horas llegamos a una alcabala, donde se nos permitió ir al baño y comprar chucherías. En ese momento aprendí una lección que no se me olvidaría en el resto del viaje. En el baño me puse a hablar con un señor peruano bien simpático al punto de que perdí la noción del tiempo y cuando salí: ¡el bus se había ido! Y yo había dejado todo mi dinero y el celular dentro del bolso en mi asiento. Esto si era el desastre. En eso intento montarme en otro bus y explicarle al señor a ver si alcanzaba al mío, pero este último me dice que no es posible, que hable con el oficial de policía.

Una lección valiosa

Cuando le explico lo que me pasó y le muestro el ticket del bus el me comenta “Oye, qué suerte tienes porque tu bus está al lado echando gasolina. El ahorita tiene que pasar por aquí otra vez. Pero más nunca te descuides, mira que esos autobuses no esperan por ningún pasajero y el que se quedó, se quedó”.

Santo remedio y lección aprendida. De ahí en adelante, en cada parada que hacían los autobuses yo era casi que el primerito que se montaba de vuelta. En efecto, a los 5 minutos llegó el autobús, me monté y seguimos de camino.

Sin embargo, a las 2 horas el autobús empezó a fallar y nos quedamos accidentados en medio de la nada, ahora sí con desierto a lado y lado de la carretera. El chofer y 2 pasajeros se bajaron a ver qué había pasado y estuvieron tratando de arreglar la falla mecánica como por hora y media hasta que por fin, a las 9 pm pusieron el autobús a andar. ¡Qué alivio! ¡Dos sustos en tan poco tiempo!

Llegada a Lima

Quizás por estos 2 eventos que me ocurrieron, aunado al estado propio de los asientos del autobús yo no recomendaría a esta empresa de transporte. Me dormí como a las 11 pm y me desperté amaneciendo, veo por la ventana y me doy cuenta de que ya habíamos pasado la ciudad de Trujillo. ¡Solo 7 horas más y estaría en Lima! Como a las 8 de la mañana el autobús hizo una parada para desayunar, nos bajamos y me sirvieron arroz con tortilla de vegetales y una Inca Kola. Todo por 8 soles. Volvimos al bus y finalmente terminamos llegando a la ciudad de Lima como a la 1 pm aproximadamente.

Lima-Ministerio de Cultura

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