De La Paz a Uyuni: El infierno es de hielo

Recibiendo una cobija de piel de llama

En el terminal de La Paz esperé como una hora ya que el bus se retrasó un poco. Salimos a las 8 pm y apenas nos montamos, pasó el chofer repartiendo´cobijas acolchadas con piel de llama, sumamente gruesas y pesadas. Esa noche sin duda fue la peor que pasé en todo el viaje, con temperaturas que llegaron hasta los -15 grados, contando con que a diferencia de mi viaje mochilero por Estados Unidos, yo no estaba preparado con ropa de invierno y por más gruesa que era la cobija de piel de llama que nos dieron, el frío me congelaba hasta los huesos.

Esta bitácora de viaje corresponde al Capítulo 11 de
Sudamérica con 500 dólares

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La Paz: Alta y auténtica

Una capa de hielo formándose en mi ventana

Por supuesto, el bus en el que iba no tenía calefacción y llegó un punto a las 4 de la mañana en el que el frío llegó a tal extremo que se congeló el aire en la ventana. Como si estuviéramos en un refrigerador. 12 horas congelándome. Y eso que Bolivia no está tan al sur como Argentina y Chile. Pero es la combinación de la temporada de invierno con las altitudes por encima de los 5mil metros lo que hace que el invierno al sur de La Paz sea tan horrible, sobre todo en horas de la noche.

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Esperando con ansias el amanecer

Pensé que nunca iba a amanecer, trataba de pensar en otras cosas mientras a ratos no sentía los pies. Finalmente cuando eran las 7 am por fin llegamos al pueblo de Uyuni, donde una señora con un cartel con mi nombre me estaba esperando. Se asustó al verme. Tenía los labios morados y estaba pálido, pensó por un momento que hasta tendría hipotermia. Estaba muy débil para cargar mi maleta y entre ella y otro señor me ayudaron a caminar hasta la agencia turística.

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Buscando calor: La fogata y la media casi-incendiada

Allí adentro tenían una chimenea-fogata que por supuesto, les rogué que encendieran. Estuve sin exagerar como media hora pegado al fuego, mientras dejaba de tiritar y recuperaba mi calor corporal. Acerqué tanto los pies con las medias que hasta una de las medias se prendió en fuego, que apagué rápidamente. Todavía tengo esas medias con el huequito producto del fuego, y cada vez que las uso me acuerdo del viaje.

Uyuni (3)

En la agencia turística se portaron muy bien conmigo, sirviendome té caliente y ayudándome a entrar en calor. Si no mejoraba pronto, no podrían llevarme al tour por el Salar de Uyuni, y vaya que tenía que ir! Una vez me recuperé me sirvieron el desayuni y psteriormente entraron una española y una pareja de franceses con quienes estuve conversando un rato. Ellos también venían para realizar el tour al Salar de Uyuni, pero a diferencia de mi habían agarrado un avión desde La Paz.

Siguiente capítulo:
Uyuni parte 1: El Salar de Ensueño

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